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    January 19

    LEYENDA DE GALATEA

    Buscando por la red la leyenda de Galatea, me ha llamado la atención que en todas las páginas hablan de dos Galateas con sus respectivas historias, pero después de leer varias he comprobado que son tres las historias que hay, así que yo voy a recopilar aquí las tres, y que cada uno se quede con la que más le guste.

     

    MITO DE GALATEA Y PIGMALIÓN

     

    Pigmalión era el rey de Chipre, consagrado al bien de su pueblo. Dedicaba su tiempo libre a esculpir hermosas obras de arte. Ni las mujeres ni lo material le importaban. Sus criados y amigos aseguraban que a sus obras solo les faltaba la vida.

    Cierto día, Pigmalión se animó a crear una estatua femenina de perfección y belleza absoluta. Mientras más trabajaba más se entusiasmaba, lentamente, la figura de una hermosa dama fue formandose, sus labios parecían entreabrirse esperando una sonrisa, los ojos casi centelleaban y sus dedos eran aptos para la mejor de las caricias. Cuando terminó su obra la vistió co las mejores galas y la cubrió con las más hermsas flores. Luego le fue dando más retoques que hicieron resaltar más su belleza y le puso el nombre de Galatea. El monarca escultor se dio cuenta entonces que se había enamorado locamente de su obra.

    Días después, con ocasión de la celebración anual de los chipriotas de la fiesta hacia Afrodita, éstos escucharon atónitos una extraña súplica de su soberano:

    ¡Oh, bondadosa Afrodita, tú que otorgas vida y amor a todos los que confían en tí, concédeme la gracia de derramar tus dones sobre Galatea para que pueda adorarla como se merece, como a un ser humano más!

    Lleno de fé, se dirigió al taller y vio como su sueño se veía realizado. Galatea iniciaba un coqueto guiño con sus ojos, lentamente la estatua comenzó a respirar y tendió su mano a su creador para que la ayudara a bajar el pedestal. Pigmalíon la tomó con inmensa ternura y le preguntó si quería ser la reina de Chipre, a lo que Galatea respondió "con ser tu esposa me conformo".

    La boda de ambos fue por todo lo alto y como invitada de honor acudió Afrodita. El reino estaba feliz porque podrían tener un descendiente, el cual fue llamado Pafo.

     

    MITO DE GALATEA

     

    Galatea era una cretense (de la isla de Creta) hija de Euritio y casada con Lampro, quien era muy bondadoso, pero también muy pobre.

    Galatea quedó embarazada y su esposo le dijo que esperaba que fuera un hijo varón lo que le fuera a dar, ya que si era niña tendría que exponerla. Cuando Galatea dió a luz vio que había tenido una niña, pero ella no tuvo crazón para abandonarla.

    Desesperada acudió donde los adivinos, quienes le aconsejaron que la vistiera como varón y le diera por nombre Leucipo, para que así su esposo no se diera cuenta de la verdad. Con los años, Leucipo se volvió muy hermosa y llegó un momento que ya no se podía ocultar su verdadero sexo, pues su cuerpo desbordaba delicadeza y feminidad.

    Temiendo por la vida de su querida hija, Galatea acudió esta vez a poderes más altos y se dirigió al templo de Leto (madre de Apolo y Artemisa), donde pidió a la diosa que cambiara el sexo de su niña. Leto se apiadó de sus súplicas y la hermosa doncella fue convertida en un guapo varón.

     

    MITO DE GALATEA Y POLIFEMO

     

     Galatea era hijo de Nereo (hijo de Ponto y Gea) y de una divinidad marina siciliana. La joven era muy hermosa y totalmente blanca y habitaba en el mar calmo. Polifemo el cíclope (hijo de Poseidón y de la ninfa Toosa, monstruo gigante con un solo ojo) estaba muy enamorado de Galatea, pero ella no le correspondía.

    El corazón de Galatea pertenecía al bello A´cis, hijo del dio Pan (dios de los pastores y rebaños) y una ninfa. Un día que los amantes se encontraban descansando a la orilla del mar, Polifemo los descubrió. Acis intentó huir pero el furioso monstruo le lanzo un enorme canto rodado con el que lo aplastó.

    Galatea muy triste, acudió a la naturaleza de su madre Toosa y lo convirtió en un río de aguas límpidas que llevó el nombre de Acis.

    Algunas versiones cuentan que después Galatea estuvo con Polifemo y de esa unión nacieron Gálata, Celto e Ilirio, epónimos de los pueblos de los gálatas, los celtas y los ilirios respectivamente.

    En otras tradiciones, Galatea pertenecía en cuerpo, alma y corazón al imponente Polifemo, pero Acis se enamoró de ella. Cuando el cíclope descubrió tal cosa, celoso y encolerizado intentó matarlo lanzándole unas rocas, pero antes de que lo pudieran alcanzar, Acis se transformó en río para así evitar la tragedia.

     

    January 17

    La Leyenda de Eco

     
     
    Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
     
    Narciso era un joven de una extraordinaria e irresistible belleza, hijo del río Cefiso y de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado.  Poseía una belleza tan embaucadora que enamoraba perdidamente a todo aquel que tuviese la mala fortuna de contemplar su rostro. Pero su arrogancia y su soberbia le hacían despreciar a todas y cada una de las doncellas que caían rendidas a sus pies. Hacía continuamente caso omiso a las insinuaciones y declaraciones de amor que le profesaban.
     
    Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Ella le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
    Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita seca puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.
     

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    - ¿Quién anda por ahí?
    - ¿Ahí? Le contestó Eco
    - ¿Quién eres? ¿Por qué me sigues?
    - ¿Sigues? Fue lo único que pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.

    Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era, acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco sentía por él. Ella le miró espectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué... estú... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...


     

    Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde había encontrado a Eco aquella vez, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río.

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      Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, intentó atrapar aquella belleza con la mano, pero cuando tocaba el agua la imagen desaparecía, al fin sintió la amargura y el tormento del amor no correspondido. Algunos cuentan que así pasaron los días y se olvidó de comer y de beber, absorto en la imagen perfecta, esperando a ser correspondido por su propio reflejo y poco a poco sus piernas se convirtieron en raíces, su cuerpo en tronco, sus brazos en ramas y su hermosa cabeza en una maravillosa flor que desde entonces lleva su nombre. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso en el lugade su muerte surgió una nueva flor a la que se le dio su nombre:  Narciso. Flor que crece a la orilla de los rios y vive reflejada en ellos.

     

    Narciso murió víctima de su propia vanidad y arrogancia por un amor no correspondido, y así Eco fue vengada.